Exceso de sodio daña la función renal, advierte la UNAM
El consumo elevado de sal en alimentos ultraprocesados incrementa el riesgo de hipertensión y deterioro renal crónico en la población mexicana.

Especialistas de la UNAM advirtieron este sábado sobre los riesgos severos que representa para la salud el consumo excesivo de sodio, un hábito frecuente en la dieta de los mexicanos debido a la alta ingesta de alimentos ultraprocesados. De acuerdo con las investigaciones académicas, el exceso de sal provoca una retención de líquidos en el organismo que obliga a los riñones a realizar un esfuerzo adicional para filtrar la sangre, lo cual puede derivar en fallas funcionales a largo plazo.
El mecanismo principal por el cual se afecta la salud radica en el aumento de la presión arterial, un factor de riesgo directo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y renales. Cuando los riñones se ven sometidos a una sobrecarga constante para eliminar el sodio sobrante, las estructuras internas del órgano pueden sufrir daños progresivos, reduciendo su capacidad para depurar toxinas de manera eficiente.
La Secretaría de Salud, en coordinación con diversas instituciones académicas, ha señalado que la mayoría del sodio consumido en México proviene de productos procesados, embutidos y alimentos con alto contenido de conservadores. Esta situación es alarmante, pues el daño renal suele ser silencioso y, en muchas ocasiones, los pacientes no presentan síntomas claros hasta que el deterioro es avanzado y requiere atención médica especializada en clínicas del IMSS o el sistema IMSS-Bienestar.
Para prevenir estas complicaciones, las recomendaciones de los expertos se centran en la modificación de hábitos alimenticios, priorizando el consumo de productos naturales y frescos sobre aquellos con etiquetas de advertencia por exceso de sodio. La reducción gradual en la ingesta de sal de mesa, sumada a una hidratación adecuada, resulta fundamental para mantener el equilibrio electrolítico y preservar la integridad de las funciones renales a lo largo de la vida.
Finalmente, la comunidad médica insiste en la importancia de realizar chequeos regulares de presión arterial y pruebas de función renal, especialmente en personas con antecedentes familiares de hipertensión o diabetes. La detección temprana es la herramienta más eficaz para evitar que el consumo excesivo de sodio se convierta en una patología crónica que comprometa la calidad de vida de los ciudadanos.


